Ya está disponible el vídeo de la conversación con Héctor J. Sótano sobre la clase media en su Canal de youtube ‘Palabras desde el sótano’. Interesante diálogo en torno a algunos de los temas abordados en ¿Qué hacemos con la clase media? (Lengua de Trapo). Pincha aquí para ver el vídeo
El próximo lunes 20 de abril presentaré en el Seminario de Filosofía del Derecho de la Universitat de Barcelona (UB) algunas de las ideas que desarrollé en el ensayo Transformar no es cancelar (Verso). Será a las 12.00 horas, en el aula A218 de la Facultat de Dret de la Universitat de Barcelona (UB)
El próximo año se cumplen 500 años del fallecimiento de Maquiavelo. Y la editorial FILOSOFÍA&CO ha tenido a bien publicar este dossier de textos que he escrito sobre la obra del florentino a modo de homenaje.
Una pregunta ha tratado de ser respondida desde hace siglos: ¿para quién escribió El Príncipe? Una primera posibilidad es considerar que fue pensado como un tratado en el que Maquiavelo, observador y estudioso, se propuso reunir conocimientos y experiencias con el objetivo de ofrecer un conjunto de saberes a fin de orientar las acciones de “los grandes hombres”. Es decir, El Príncipe sería una entre tantas otras obras de la tradición conocida como “libros de consejo”.
Pero esta lectura se topa con una evidente paradoja: si el escrito se proponía servir al príncipe y, por tanto, contenía claves que habían de mantenerse a resguardo, en secreto, pues allí había orientaciones y métodos que los gobernantes habían de seguir para gobernar un pueblo, no se entiende entonces que Maquiavelo decidiese publicarlo, socializarlo, pues, al hacerlo, desvelaba, y con ello desvalorizaba, un saber que había de permanecer oculto. Es decir, desnudando el funcionamiento del poder, socializando sus mecanismos de funcionamiento, desenmascarando sus procedimientos y artimañas, desarmaba al príncipe.
¿Cómo pensar esta contradicción? ¿por qué Maquiavelo hizo público el texto? Maquiavelo hace público El Príncipe porque al mostrar cómo funciona el poder, busca que otra fuerza colectiva se active: el pueblo. Si bien Maquiavelo se dirige en su texto al príncipe, el punto de vista que adopta en su escritura es el del pueblo. No sólo descubre y muestra las formas de la dominación, sino que mostrándolas al pueblo entiende que puede convocar a la fuerza popular, a esa negatividad plebeya creadora de libertad.
Es conocido el ya canónico retrato de Maquiavelo realizado por el manierista Santo de Tito, en el que se muestra al florentino de perfil con una escueta sonrisa. Algunos vieron en ese leve movimiento de la boca la cumbre del cinismo. Creo, por el contrario, que no estamos ante una sonrisa cínica sino irónica, la de quien sabe que ha desnudado al príncipe mientras éste creía que había sido arropado con elaborados armazones técnicos y estratégicos.
Propósito de año nuevo: crear este canal de youtube con listas de reproducción de diferentes intervenciones que he realizado en los últimos años: conferencias, diálogos, entrevistas o presentaciones de libros. Pincha aquí para acceder al canal
El próximo 18 de marzo conservaré con Héctor J. Sótano, en su Canal de youtube ‘Palabras desde el sótano’, sobre la existencia de la clase media. Se emitirá en directo. Pincha aquí para acceder
Ya está disponible el vídeo de la la segunda sesión del ciclo “Deseo poscapitalista. Deshacer el final: el curso que Mark Fisher no impartió”, titulada “Nuestro deseo no tiene nombre, nosotros tampoco. Políticas de desidentidad y conciencia subalterna”, en la que intervenimos Núria Gómez Gabriel y un servidor. Pincha aquí para ver el vídeo
La interesante intervención de Núria versó sobre los procesos de identidad vs identificación y una reivindicación de un “feminismo gótico” capaz de atender a las dominaciones estructurales. Introdujo una serie de problematizaciones e interrogantes sumamente fecundos; la mía atendió a algunas de las consecuencias que comporta la desaparición de la clase trabajadora como punto de anclaje epistemógico, transitando por algunos temas fisherianos como el modernismo popular o su reivindicación de la supernanny marxista.